Es bien sabido que Ford vendió millones de automóviles Modelo T en todo el mundo, pero fue mucho más que un producto superventas. Era capaz, asequible, fácil de conducir y reparar, y literalmente puso al mundo sobre ruedas al hacer que el transporte personal fuera accesible para las masas.
Conocido como el «Auto Universal» por su versatilidad, el Modelo T cobró vida en una sala secreta del tercer piso de la histórica Planta Piquette en Detroit. Tras una puerta cerrada con llave, un pequeño equipo de personas selectas, entre las que se encontraban Edsel Ford y el propio Henry Ford.














