- Europa necesita una regulación más inteligente y un enfoque diferenciado
- Requiere un enfoque más inteligente y realista que reconozca los desafíos específicos
- Y fomente una transición competitiva, impulsada por el consumidor
La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA por sus siglas en francés) ha declarado que ante el creciente incumplimiento de los objetivos europeos de CO2 para autos y furgonetas en 2030 y 2035, aboga por un enfoque más inteligente y realista que reconozca los desafíos específicos de estos vehículos y fomente una transición competitiva, impulsada por el consumidor, hacia la movilidad de cero emisiones.
El ritmo actual de crecimiento del mercado de vehículos eléctricos de batería (VEB) para autos y furgonetas indica que los objetivos de CO2 para 2030 y 2035 ya no son alcanzables. Si bien los fabricantes mantienen su compromiso con el objetivo de neutralidad climática para 2050 y consideran la electrificación como la principal vía para descarbonizar el transporte, la realidad es mucho más compleja. El ecosistema de apoyo (infraestructura, incentivos, desarrollo de la cadena de valor de las baterías) y la demanda de los consumidores no pueden seguir el ritmo del objetivo de cero emisiones de escape, a pesar de que la gama de vehículos eléctricos disponibles y más asequibles crece constantemente.
Centrarse exclusivamente en vehículos 100% eléctricos (BEV) corre el riesgo de socavar la competitividad industrial y la autonomía estratégica de Europa. La UE apenas está comenzando a establecer su propia cadena de valor de baterías para vehículos eléctricos, y la débil demanda de los consumidores dificulta que los fabricantes de automóviles vendan vehículos eléctricos a gran escala, lo que a largo plazo amenaza el crecimiento y el empleo.
El segmento de las furgonetas se enfrenta a un desafío particularmente difícil que requiere atención urgente. Las ventas de furgonetas eléctricas en los principales mercados de la UE siguen siendo demasiado bajas para alcanzar incluso el objetivo de reducción de CO2 del 15% para 2025.
Impulsar a los consumidores hacia opciones exclusivamente eléctricas sin las condiciones adecuadas probablemente tendrá el efecto contrario: la gente conservará sus vehículos más antiguos durante más tiempo, lo que resultará en un parque automotor envejecido y mayores emisiones en general.
La ACEA aboga por un enfoque más realista y pragmático para el régimen posterior a 2035 para automóviles y furgonetas, basado en tres pilares:
Reforzar las condiciones que permitan la electrificación: revisar el Reglamento de CO2 por sí solo no descarbonizará el transporte por carretera. Para que los vehículos eléctricos sean prácticos y económicamente atractivos, es fundamental establecer objetivos de infraestructura más ambiciosos, invertir en la red eléctrica, implementar reformas regulatorias para la integración de vehículos a la red y ofrecer incentivos sostenidos a la demanda.
Es crucial vincular los objetivos de descarbonización de los vehículos con otras dos dimensiones críticas: la competitividad y la resiliencia. Asimismo, se debe garantizar un enfoque integral con políticas adaptadas a los diferentes segmentos de vehículos: automóviles, furgonetas y vehículos pesados. Las furgonetas, por ejemplo, que operan en condiciones distintas a las de los turismos, requieren un enfoque específico.
La neutralidad tecnológica: implica apoyar todas las opciones viables de sistemas de propulsión, como los híbridos enchufables, los extensores de autonomía y las pilas de combustible de hidrógeno, que pueden contribuir a reducir las emisiones del transporte por carretera.
Las emisiones restantes de una pequeña proporción de vehículos no eléctricos pueden compensarse de diversas maneras: renovando las flotas, aumentando el uso de materiales reciclados o con bajas emisiones de carbono en la fabricación, utilizando más combustibles descarbonizados o mediante medidas de captura de carbono.