- La infraestructura de recarga pública se expandió por toda la UE
- Pero siguen estando muy por debajo del objetivo de la Comisión Europea para 2030
- Los elevados costos energéticos constituyen otro desafío estructural
- La electricidad en la UE cuesta casi el doble que en China y alrededor de 2.5 veces a la de EE.UU.
La Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA) reporta que la transición hacia los vehículos eléctricos en Europa siguió avanzando en el segundo trimestre de 2026, impulsada por el despliegue continuo de infraestructura de recarga y cambios en la competitividad de costos relativa de los vehículos eléctricos de batería (BEV). No obstante, el último informe trimestral de Transport & Mobility Leuven (TML) revela que muchas de las condiciones estructurales necesarias para respaldar la electrificación masiva del mercado siguen sin resolverse.
La infraestructura de recarga pública se expandió por toda la UE. Para junio de 2026, la capacidad total de recarga pública había alcanzado los 41.6 GW (un aumento de 29% respecto al mismo periodo del año anterior), mientras que el número de estaciones de recarga pública creció 21% interanual, situándose en unas 195,082 en mayo de 2026. A pesar de este incremento, los aproximadamente 1.2 millones de puntos de recarga de la UE siguen estando muy por debajo del objetivo de 3.5 millones fijado por la Comisión Europea para 2030.
El despliegue también sigue siendo muy desigual. La brecha entre el número de estaciones de recarga para vehículos eléctricos y las estaciones de combustible convencional varía considerablemente en Europa; los mayores déficits se registran en Italia, Chequia, Polonia, España, Grecia y Bulgaria.
La situación de los costos también requiere un análisis más detenido. Los BEV han ganado competitividad en términos de costos cuando dependen exclusivamente de la recarga pública rápida, en comparación con el segundo trimestre de 2025.
Sin embargo, esta mejora no refleja una reducción estructural de los costos de la electricidad o de la recarga. El informe identifica el aumento interanual del 17 % en los precios de la gasolina como el factor principal de la mejora en la posición de costos relativa de los BEV. Los costos de recarga en sí siguen dependiendo en gran medida de dónde y cómo carguen los consumidores. La recarga pública es más costosa que la doméstica en todos los países analizados, siendo la recarga pública rápida especialmente cara. Por tanto, los consumidores sin acceso a puntos de recarga privados siguen enfrentándose a una desventaja significativa en cuanto a costos.
Los elevados costos energéticos de Europa constituyen otro desafío estructural. A pesar de una ligera reducción de la brecha respecto al primer semestre de 2025, los precios industriales de la electricidad en la UE siguen siendo casi el doble que en China y alrededor de 2.5 veces superiores a los de Estados Unidos. Para la fabricación de vehículos eléctricos y baterías —sectores de gran consumo energético—, esta persistente desventaja en los costos continúa socavando la competitividad de los fabricantes europeos. En conjunto, los resultados del segundo trimestre muestran que la evolución de los indicadores individuales aún no se ha traducido en una mejora fundamental de las condiciones que sustentan la transición. La infraestructura de recarga sigue siendo insuficiente y está distribuida de forma desigual, los costos de la electricidad permanecen elevados y la viabilidad económica de la electrificación sigue dependiendo en gran medida de dónde residen los consumidores y de cómo realizan la recarga.