Preparándose para la nueva integración regional
«El nearshoring comenzó a consolidarse durante la pandemia y no se ha frenado, pese a los aranceles», Vanessa Miller – Socia en Foley & Lardner
«La presión de grupos criminales sobre proveedores locales puede generar riesgos legales para empresas, que podrían ser acusadas de “apoyo material” bajo la legislación estadounidense», Alejandro Gómez Strozzi – Socio en Foley & Lardner
Vanessa Miller – Socia en Foley & Lardner
- El T-MEC llegó para quedarse, pero el reto está en cómo evolucionará ante revisiones o renegociaciones completas. Puede presentarse como un proceso complejo y lleno de incertidumbre.
- La cancelación de programas de vehículos eléctricos en Estados Unidos llevó incluso al cierre de plantas. Por su parte, China obliga a compartir propiedad intelectual, lo que impulsa el desarrollo.
- México, con su experiencia en autopartes para vehículos eléctricos, será clave cuando la transición hacia la electromovilidad cobre fuerza.
- Las normas de emisiones volverán con mayor rigor, lo que obligará a producir componentes más sofisticados.
- En conectividad, pueden presentarse regulaciones crecientes en materia de privacidad y seguridad nacional (restricciones a software y hardware de origen chino o ruso).
- Los proveedores de nivel uno están atrapados entre OEMs y subproveedores, sin poder transferir costos arancelarios, lo que genera gran presión financiera. En este escenario, las empresas deben incluir cláusulas contractuales de “reserva de derechos” para poder renegociar precios en caso de políticas comerciales que afecten los costos.
- El nearshoring comenzó a consolidarse durante la pandemia y no se ha frenado, pese a los aranceles.
- Las empresas han sido creativas para adaptarse: uso de IA en la gestión de la cadena de suministro, prácticas de “ingeniería arancelaria” y regreso a modelos más integrados de proveeduría.
- Es importante evaluar cuidadosamente a los socios de la cadena de suministro, priorizando transparencia y cooperación en lugar de rigidez contractual.
- La mayoría de las disputas comerciales no llegan a tribunales, sino que se resuelven en negociaciones, lo que hace más relevante contar con aliados confiables.
Alejandro Gómez Strozzi – Socio en Foley & Lardner
- La actual administración en los Estados Unidos tiene más de tres años por delante y resulta difícil anticipar escenarios, pero es necesario prepararse para cambios continuos en política comercial.
- Jurídicamente el tratado prevé revisiones, pero estas podrían convertirse en renegociaciones amplias según los intereses de los países.
- Canadá, México y Estados Unidos deben coordinar sus posiciones para evitar divisiones.
- Las medidas arancelarias actuales se justifican bajo la noción de “seguridad nacional”, aunque resultan cuestionables en sectores como autopartes o bienes no estratégicos.
- Debe presentarse un frente regional unificado bajo la idea de “Fortaleza Norteamérica” para contrarrestar importaciones de terceros países, en especial de China.
- La presión de grupos criminales sobre proveedores locales puede generar riesgos legales para empresas, que podrían ser acusadas de “apoyo material” bajo la legislación estadounidense.
- La FCPA y otras regulaciones obligan a examinar cuidadosamente la relación con proveedores mexicanos.
- El sector automotriz estará en el centro de las negociaciones del T-MEC, junto con energía e industria pesada. La experiencia acumulada en la integración regional ayudará a encontrar puntos de acuerdo en momentos de tensión.
- Las empresas deben adoptar un enfoque de “equipo” en negociaciones, integrando desde el inicio a los asesores legales para evitar conflictos posteriores.
- Concuerda en que la mayoría de las disputas logran resolverse antes de llegar a litigios formales. Por ello, es importante contar con aliados estratégicos.