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El mercado automotriz nuevamente a la baja

 

  • Análisis de CIAL Dun & Bradstreet

  • En septiembre se fabricaron solamente 208,000 unidades

  • La venta de autos en el mercado interno también está sufriendo

El mercado de vehículos nuevamente a la baja

Tras la crisis de abril y mayo del año pasado, la recuperación de la industria automotriz parecía inminente y casi estaba garantizado que sería una de las industrias que más rápidamente se recuperaría de la crisis. Sería la primera industria en reiniciar su proceso de expansión, basado principalmente en las buenas expectativas que se esperaban en sus exportaciones y a partir del repunte de la economía de Estados Unidos. 

Tras producir casi 348,000 automóviles en octubre del año pasado y superando la prepandemia, esta producción empezó a disminuir y en septiembre de este año se fabricaron solamente 208,000 unidades. Varios hechos destacan de este resultado. Primero, se trata del peor nivel de producción para un mes de septiembre desde 2010, cuando se fabricaron 197,000 unidades. 

Segundo, se reportó una contracción de 33.3% anual, donde ya no se puede argumentar un efecto estadístico, ya que en septiembre del año pasado la caída era de solo 2.2% anual. Tercero, se reportan tres meses consecutivos con caídas significativas, lo que lleva a una preocupación para el sector. Cuarto, esta condición se deriva claramente de la caída que está observando la exportación de vehículos (-24.2% anual en septiembre). A su vez, esto último se explica porque la venta de autos en Estados Unidos cayó más de 40% anual en septiembre.

 

Por su parte, la venta de autos en el mercado interno también está sufriendo una leve caída de 1.1% anual en septiembre, condición que no es trivial, ya que en septiembre del año pasado su caída era de 22.8% anual. En condiciones normales, y ante la caída de hace un año, se hubiera esperado un gran repunte para este año, del 30% o más. 

Sin embargo, el diagnóstico de los industriales del sector es muy claro, la industria está siendo severamente golpeada por la escasez de chips, mismo que podría ser resuelto hacia el segundo semestre del próximo año. Mientras se resuelve este ‘cuello de botella’, posiblemente la industria tendrá que enfrentar un proceso de estancamiento o nuevas caídas en los siguientes nueve meses. Por lo pronto, la producción, las exportaciones y las ventas internas van a la baja. 

Tras la caída de 19.4% de 2020, la producción de vehículos caería nuevamente 2.3% en este año, ligando cuatro años consecutivos a la baja. Cambian dramáticamente las perspectivas de esta industria, en condiciones en que es incierta la solución de la escasez de insumos. Todo esto se da en condiciones en que los precios de los vehículos están al alza, con una tasa de más de 9% anual en este año, lo que no se veía en varias décadas. Asimismo, el crédito retrocede significativamente, además de que los consumidores enfrentan cierta afectación a sus salarios reales derivado de la elevada inflación actual

Indicadores de confianza: sin señales claras

En los meses recientes se observa indefinición sobre los indicadores de confianza empresarial y del consumidor. Por un lado, la confianza del sector manufacturero reporta tres meses consecutivos a la baja, ubicándose ahora en 51.20 puntos (septiembre). A pesar de esto, este segmento aún se mantiene por arriba del umbral de los 50 puntos. La confianza del sector de comercio se mantiene en buena posición, en línea con la mejora observada en la actividad productiva de este sector que, a la fecha su nivel de actividad, está por arriba de la prepandemia. Por su parte, la confianza de la construcción aún se mantiene rezagada y la de servicios no financieros bordea el umbral de los 50 puntos.

Por su parte, la confianza del consumidor se ubicó en 43.40 puntos, mejorando un tanto en septiembre, aunque lejos del umbral de los 50 puntos. Esto se da en condiciones en que la inflación se mantiene elevada (en 6% anual), los salarios reales se han moderado y el crédito bancario sigue a la baja.

Avanza la inversión, aunque no supera por completo la crisis

Por el momento, una buena noticia para la inversión, misma que durante julio reportó un crecimiento de 2.14% con respecto a junio. Hubo un buen avance tanto en la inversión en maquinaria y equipo como en las obras de construcción. El nivel de inversión en maquinaria y equipo es el más elevado desde noviembre de 2019; además de que a lo largo de este año su nivel ya supera al de antes de la prepandemia. En cambio, la inversión en construcción aún reporta a cierto rezago y, probablemente, dejará atrás la crisis dentro de algunos años más.

Las expectativas de la inversión son moderadamente positivas. Lo anterior en razón de que, tras la caída de más del 18% en 2020, en este año posiblemente reporte una recuperación del 11%, seguido de tasas alrededor del 5% para los siguientes años. En el programa económico del Gobierno para 2022 se contempla un crecimiento de la inversión pública, aunque será insuficiente para inducir inversiones por parte del sector privado. 

Lo que hace falta en el país son grandes programas de inversión para que la economía crezca a tasas elevadas. El ambiente sociopolítico no es el más idóneo para promover las inversiones. Hay que recordar que en México la inversión solo equivale al 20% del PIB, siendo la razón básica por la que nuestra economía crece a tasas muy bajas. Solo como referencia, en China la inversión equivale al 44% del PIB y en otros países asiáticos supera el 30%, por lo cual esas economías, especialmente China, han crecido a tasas muy elevadas.

La inflación se mantiene elevada, en 6%

En septiembre, los precios al consumidor aumentaron 0.62%, ligeramente por arriba de lo esperado por el mercado. De esta manera, la inflación anual se ubicó en 6.00%, lo que significa que la inflación no cede y, más bien, se consolida una especie de resistencia a la baja, como hemos comentado desde hace varios meses. Por séptimo mes consecutivo, la inflación local se ubica por arriba de la meta del Banco de México (entre 2% y 4%). El mercado espera que la inflación cierre este año en 6.29%, pudiendo descender hacia niveles de 3.78% al cierre del próximo año.

La inflación subyacente, que representa el 76% de la canasta del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), mantiene su tendencia ascendente y se ubica en 4.92% anual. Por su parte, la no subyacente está por arriba del 9% anual, afectada por el repunte de los precios agropecuarios y, recientemente, por un nuevo incremento en los precios de los energéticos. La inflación podría empezar a disminuir significativamente solo hacia el segundo trimestre del próximo año, cuando los commodities podrían estar desinflándose.

 
Economía de Estados Unidos: cifras contrastantes

En general, la economía de Estados Unidos continúa avanzando, aunque hay algunos segmentos que representan cierta preocupación. Por un lado, la producción industrial continúa creciendo y ahora saliendo por completo de la crisis, al crecer 0.40% en agosto con respecto a julio. Este sector ya logró superar el nivel de febrero del año pasado, previo a la pandemia. 

Asimismo, las exportaciones siguen reportando buenos ritmos, con 28.5% anual en agosto, una tasa proporcionalmente alta comparada con la caída de 13.2% anual de agosto del año pasado. También sus importaciones crecen a tasas elevadas (18.4% anual en septiembre). A pesar de esto, el déficit comercial sigue mostrando máximos históricos, con 1.1 billones de dólares acumulados en los últimos 12 meses.

Por otro lado, sorprende la fuerte caída de la venta de vehículos de septiembre, ligando cinco meses consecutivos a la baja (en nivel). Las ventas de septiembre representaron una caída de 40.9% anual. Una condición parecida está ocurriendo con la producción de autos, aunque mejoró en los meses recientes.

El mercado laboral evoluciona positivamente. La solicitud de seguro de desempleo promedió 344,000 solicitudes semanales durante septiembre, su nivel más bajo desde que inició la pandemia. Este es un buen reflejo de que la economía sigue avanzando y genera reducciones en las solicitudes de apoyo por desempleo. Asimismo, la tasa de desempleo de septiembre se ubicó en 4.8%, un nivel que poco a poco se acerca al de la prepandemia. De manera complementaria: durante la parálisis de abril y mayo de 2020 se perdieron más de 22 millones de empleos en Estados Unidos. En los últimos 17 meses (junio 2020-septiembre 2021) se han generado más de 17 millones de puestos de trabajo (nómina no agrícola). Hay ciertas presiones en el mercado laboral, con aumentos en los salarios, generando inclusive beneficios para el envío de remesas hacia México. 

 

 

 

 

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