- Cobró vida en una sala secreta del tercer piso de la histórica Planta Piquette en Detroit
- Tras una puerta cerrada, un pequeño equipo que contaba con Edsel Ford y el propio Henry Ford
- Adoptaron este enfoque secreto porque el panorama competitivo de la incipiente industria automotriz era feroz
Es bien sabido que Ford vendió millones de automóviles Modelo T en todo el mundo, pero fue mucho más que un producto superventas. Era capaz, asequible, fácil de conducir y reparar, y literalmente puso al mundo sobre ruedas al hacer que el transporte personal fuera accesible para las masas.
Conocido como el «Auto Universal» por su versatilidad, el Modelo T cobró vida en una sala secreta del tercer piso de la histórica Planta Piquette en Detroit. Tras una puerta cerrada con llave, un pequeño equipo de personas selectas, entre las que se encontraban Edsel Ford y el propio Henry Ford, experimentaron con diversos métodos de propulsión, desarrollaron un sistema de transmisión planetaria y perfeccionaron el magneto.
Adoptaron este enfoque secreto porque, incluso en aquel entonces, el panorama competitivo de la incipiente industria automotriz era feroz. Cualquier fabricante de bicicletas en Estados Unidos pensaba que podía añadir dos ruedas más y un motor y, de repente, tener un automóvil. Como el principal fabricante de automóviles de EE. UU. en ese momento, Ford tenía mucho que perder. Mientras la compañía producía otros modelos con numeración alfabética, como el popular Modelo N, Henry Ford vislumbraba la expansión del transporte personal con un automóvil para las masas.

El verdadero significado de universalidad
El Modelo T era más que un modelo o carrocería: era una plataforma flexible. Gracias a su capacidad, fiabilidad y facilidad de reparación, algunos de los primeros Modelos T se utilizaron en hazañas como subir a la cima de Pikes Peak en las Montañas Rocosas, subir las escaleras de un juzgado o participar en una carrera a través del país, desde Nueva York hasta Seattle, por las precarias carreteras, una competencia que ganó a otros vehículos más potentes.
El utilitario Modelo T también demostró ser invaluable en innumerables situaciones cotidianas de las décadas de 1910 y 1920. Se adaptó para su uso en servicios de emergencia, como camiones de bomberos y ambulancias, y era indispensable en las granjas, donde alimentaba maquinaria o picadoras de embutidos. El automóvil incluso podía transformarse en una moto de nieve para uso de agricultores y leñadores, reemplazando las ruedas delanteras con esquís y las traseras con orugas.
Si bien la gama de colores del Modelo T era notoriamente limitada para mantener una producción fluida durante su apogeo, se ofrecía en diferentes carrocerías, como el Sedán Tudor, el Sedán Fordor, el Cupé, el Touring y el Runabout. Ford también vendió un chasis de camión Modelo TT de alta resistencia para clientes comerciales, mientras que el Modelo T Runabout ofreció una carrocería pickup a partir de 1925. Fue la primera pickup fabricada en serie por la compañía.

Acelerando la producción
La proliferación del Modelo T llegó con la introducción de la línea de montaje en serie en 1913, unos cinco años después de su lanzamiento. En sus primeros años en Piquette, el Modelo T se ensamblaba en diferentes estaciones ubicadas en todo el edificio. Hoy en día es difícil imaginar lo arduo que debió ser ese proceso. Posteriormente, la línea de montaje se aplicó en la segunda planta del Modelo T, la planta de Ford en Highland Park, acelerando enormemente el proceso de producción.
Aunque el ensamblaje en serie ya se utilizaba en la industria cárnica y en el montaje de rifles, Ford perfeccionó el concepto. En aquel momento, nadie más tenía nada parecido a lo que Ford estaba haciendo.
Otro factor clave para el éxito de la línea de ensamblaje en serie fue la introducción del proceso de subensamblaje, que permitía que las piezas, como radiadores y volantes, se entregaran a los operarios en la línea de montaje según las necesitaban. El ahorro generado por la producción a gran escala del Modelo T se trasladó a los consumidores, y el transporte personal asequible se extendió rápidamente por todo el mundo.
